viernes, 2 de octubre de 2015

La universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo (UNASAM) cumpliendo con su labor colaboradora y ente de vehículo cultural, homenajeó a la ciudad de Huaraz por el CLVIII aniversario de creación política.
El evento da inicio bastante tarde y con ciertas debilidades dentro de ellas la iluminación y sonidos
Mucha iluminación a la cara de los 3 guitarristas, esto impide la correcta lectura de las partituras a tocar. Al finalizar esta presentación el primero de ellos tira la guitarra al piso, para luego tomar agua mineral, se sabe que por respeto al público ellos deben colocar el instrumento encima del estuche. El presentador hace una remembranza histórica tan única y apasionante sobre Huaraz para que luego los artistas comiencen con su presentación, sin duda ellos lo hacen, pero el detalle es que tocan un bolero, no tendría nada de malo si esto fuera en una presentación cualquiera. Luego se reivindican.
Hubo errores casi en la mayor parte en el tema técnico, dentro de ellos el sonido. Por ejemplo a las 8:41, la agrupación Danza Mix ancashino se propone a bailar, en este punto se demoran en soltar la canción 8 0 9 segundos los tienen plantados en la pista de baile. El presentador que es el licenciado Jaime Dextre trata de tranquilizar a los asistentes, estos se impacientan y hasta algunos llegan al colmo de pifiar.
Por mi parte puedo decir que valió la pena esperar. Veo cómo empieza el baile y me  estremezco. Ponchos y polleras al son de la música empiezan a ser batidos (el volumen de la   música es estruendosa, pero no opaca la presentación) Hacen números bellísimos, coreografías que a una persona del campo le sale del alma. No creo que esté mintiendo con toda sinceridad, pero todo esto a los asistentes y al quien escribe le hacen sentir orgulloso de ser ancashino, de ver cómo transcurre el día bajo ese cielo infinito que es Huaraz, tierra noble y generosa. En esta presentación, escenifica el amanecer, comienza con el canto del gallo, zapateo, movimientos de pañuelos y desacompasados en algunos momentos, pero no deja de ser genial.
Lucerito del amanecer, cómo desborda este sentimiento que ahora se esparce cuando al fondo descubro estas palabras “Luz del Huascarán” recorre cada lugar de mi ser estas canciones compuestas con el corazón andino. Termino con unos aplausos ensordecedores.
En la siguiente presentación, se nota otra vez el silencio sepulcral (Estoy sentado en una esquina con una rabia en la sonrisa, es 9:53 pm), no salen los actores, tendrá que intervenir el maestro hablando de las luchas que ha tenido Áncash para tener a la universidad que ahora rinda pleitesía a Huaraz. En la escenificación, hago intentos para escuchar lo que dicen “Ayudami ven”, ¿No se supone que deben hablar el quechua sin combinar con el español?, a mi lado una señora dice “no se escucha” con un tono renegado. Me impresiona cuando  casi a la mitad de la presentación le alcanzan micrófono, la señoras del campo hablan en hilan” Reiterando aquí algunas de las combinaciones del quechua”´ No seas muy kella” “mi hijo ven regresa, añañau”. Lo rescatable es que en la actuación valoran lo nuestro, es matiz perfecto con las costumbres de pasar cuy a las personas enfermas, chacchar coca e hilar. Por todo ello me siento a gusto con la presentación.
Errores y aciertos no faltaron, por ejemplo mientras le dan el saludo al alcalde (medalla de honor) se ponen a afinar sus instrumentos los músicos e interrumpen este solemne acto. Sin embargo es justo reconocer que es la primera vez que realiza este tipo de eventos la universidad Nacional Santiago de Mayolo y confío en que mejorará. Eduardo Galeano diría de todo esto “Dejemos que la perfección siga siendo el aburrido privilegio de los Dioses”


Escribe: Ronald Aparicio Menacho

Con cierta nostalgia diré que no escucho radio, no veo televisión y tampoco leo diarios. Sé que suena descabellado que un futuro comunicador tenga una visión muy pobre de las cosas. Entonces viene aquí la interrogante, ¿Realmente los medios de comunicación informan lo que interesa a la población?, la pregunta como que quiere llevar al escepticismo o simplemente es estúpida.  
Los periodistas tienen que fingir que cada día pasa algo importante,  decía el escritor Argentino Jorge Luis Borges. Más tarde se animaría en hacer un diccionario para los hombres de prensa. Pero es que da pena en el fondo el periodismo. Viven pensando que las noticias son: Muertes, violaciones, saqueos al país, farándula, mentiras de políticos, cortinas de humo o lo que usted quiera. Es eso lo esencial. O quizá usted verá a algún socio de la prensa concentrada moverse como pececito en el agua por sus intereses. No miento, me remito a las pruebas con el titular “El comercio y el monopolio  que se viene” La crónica hecha por Eloy Marchán, reportero del semanario “Hildebrandt en sus Trece” que daba cuenta de cómo el accionista de El Comercio estaba a punto de lograr el control absoluto de todo los terminales de almacenamiento de combustible del país. Dudo que sea el único caso en este país, que cada día se pudre.

Otro de los casos por la que no veo televisión es porque no quiero tener un lenguaje tan pulcro como de Javier Velásquez Quesquén, que fue presidente del congreso, y dijo “Teníanos” y “habíanos” es evidente que en materia de lenguaje nuestro país es maravilloso. Vivimos ignorando ese tema. Ojalá sea solo mi percepción, pero me doy cuenta que la radio y la televisión son armas poderosas para la estupidización. Hace poco leía una columna de un periodista muy reconocido y decía “Si uno conversa  hoy con un joven periodista dará cuenta que sus paradigmas son espantosos. Hasta Lúcar se le presenta como ejemplo”
A lo que quiero llegar con esta columna que arbitrariamente lo vamos a llamar de opinión, es que se confunde persuasión con manipulación. Son cosas muy distintas retóricamente hablando. Se ha perdido el respeto por los ciudadanos. El político mediocre y mentiroso, por ejemplo,  piensa que al pueblo le encanta tragar promesas como esta que fue dicha en Cocachacra “Vamos a luchar para que la voz de ustedes tenga aquí carácter vinculante ante cualquier decisión”. Raya con el patetismo esas miserias que emanan de sus labios los políticos. Una pena patriótica que algún día esperamos (tontamente ) termine. Amén.


Escribe: Ronald Aparicio Menacho.