Domingo 23 de febrero,
estaba un poco triste, por la falta del fluido eléctrico, por la no atención
del comedor universitario y algunos problemas personales, sólo contaba con
Cinco nuevos soles, entonces me quedé en mi cuarto, lavé mi ropa, ordené mi cuarto,
toqué hasta cansarme la guitarra. Nada me hacía bien, era la hora del almuerzo,
la llamada de mi madre peor me puso triste, porque preguntaba si es que ya
había almorzado, y mi respuesta fue que ya había comido, pero bueno, de tanto
pensar, agarré mi toalla jabón y champú, me dirigí a la ducha y de inmediato me
duché para luego salir a la plaza principal de la ciudad de Huaraz, caminé
apresurado y estaba por el puente Quillcay, me asomé a una de las ventas de
periódicos, y bueno como acostumbro comprar la revista “Hildebrant en sus Trece”,
puse una mano en el bolsillo y otra en la cabeza, estaba muy impresionado por
las portadas, compré y seguí caminando. Recuerdo que estaba leyendo sobre la
crisis en Venezuela, cuando de pronto siento que un sonido de agua se acerca
con fuerza a mi cabeza, me moja y también al semanario, me dio mucha cólera,
porque de saber que me pasaría eso, hubiera almorzado, pero son costumbres de
la tierra noble y generosa de la ciudad de Huaraz.
Un poco ofuscado tragué
saliva y seguí caminando por la desordenada avenida Raimondi, cuando de pronto
escucho las melodías de la marinera serrana, y vaya cuan hermoso es este baile,
el galanteo y la coquetería, no se hace esperar; al fondo vienen muchos
barrios, de pronto reconozco a la quien
fue reina del carnaval huaracino el año pasado, moviendo ese pañuelo blanco y
una tierna sonrisa, sigue bailando, y por supuesto en la parte del zapateo
trata de ganar a su pareja, y luego de los wapidos y silbidos, este barrio se
despide de la presencia de los jurados y
de la población; Luego de ello se acerca el barrio de molino pampa, con 2 filas de danzantes, en el extremo derecho
las damas con blusa y sombrero blanco, y
sobre ello una especie de pañoleta en la cabeza y en la parte izquierda los
varones con pantalón negro, camisa y sombrero blanco y su alforja como buen
serrano, comienza el baile al son de la chisca, todos los vecinos le hacen
barra y por supuesto eso les da más alegría y entusiasmo para dejar todo en la
pista de baile, de un lado para otro agarrados de la mano se ponen a bailar, en
el centro traen a una pequeña con su plato, y de pronto se me abre el apetito,
porque veo que la niña tiene picante con cuy, ¡que rico!, provocaba ir a pedirle
a la pequeña, no creo que sería difícil, pensé. El animador del evento da el
anuncio de la bandera amarilla, y es hora de que pasen los muchachos de molino
pampa, entonces voy por un costado y la busco a la chica que tenía el plato de
cuy, no tenía otra opción que decirle que si me podía vender, porque estaba que
me moría de hambre, la chica amablemente me dice que no hay ningún problema, y
me ofrece.
Comiendo mi picante con cuy, me había perdido
la presentación del barrio de Shancayan, ellos también tenían platos típicos, lo
que más me llamaba la atención era la chicha de jora, después de bailar se
ponían a tomar porque la pesada tablada
los dejaba muy cansados, pero ni aun así, seguían bailando, por ahí reconozco a
un amigo de la universidad que iba cargando su chicha de jora en un cántaro, me
provoca decirle que me invite, pero bueno me abstengo, mientras tanto, me había
olvidado de la hora era casi a las cuatro de la tarde y la lluvia se alistaba
para mojar a todos los huaracinos, mientras que en la algarabía de los barrios
trataba de olvidar la lluvia, en esta oportunidad , se estaba presentando ya el
barrio de Nicrupampa, un joven se acercaba a entregar la pista musical al
sonidista, mientras los jóvenes se preparaban para danzar, se había malogrado
el grupo electrógeno con la que contaban, y no funcionaba la computadora con la
que salía la pista musical pero el micrófono del animador sí, entonces subió el
chisquero y se puso a tocar, la gente comenzaba a admirase por la manera como
lo hacía, entre tanto apareció también un joven que tocaba la guitarra, vaya
que lo hacía con estilo, esos punteos y arpegios iban muy acordes, en ocasiones
me ponía nostálgico porque recién estaba aprendiendo a tocar, pero bueno, este
barrio a pesar de las dificultades lo había hecho muy bien, todos se iban muy
felices y contentos, y también tenía que irme porque el fluido eléctrico
retornaba a las cinco de la tarde y tenía que estar a esa hora en el canal,
para editar algunas notas informativas, y bueno encaminé ya después buscaría la
información de los ganadores…
Ronald Aparicio Menacho.

16:02
Ronald Fu

0 comentarios :
Publicar un comentario